B E R L I N

Las tarifas de los taxis de Berlín son únicas desde 1.990. Es un signo más de cómo, en un proceso nada fácil, se han cerrado progresivamente diferencias y heridas entre los dos Berlín, que durante cuarenta y cinco años estuvieron, a la vez, tan lejos y tan cerca. Las propias tarifas de! taxi habían constituido fuente de conflictos entre conductores del este y del oeste, ya que resultaba más barato pedir por teléfono un taxi del este que tomaría en el lado occidental.

Berlín tiene más de 3.500.000 habitantes y una extensión de 883 km2 en un entorno dominado por grandes lagos y bosques, espacios amplios, ríos y canales. Desde 1991 Berlín es nuevamente la capital, política y administrativa de Alemania. Más recientemente se cerró de manera definitiva un capítulo de la historia con la marcha de las tropas aliadas.

Los taxis de Berlín figuran entre los precursores de la unión de los servicios de las dos ciudades y los dos estados. En el momento de la unión monetaria, en julio de 1990, había 5.000 taxis en Berlín occidental y 650 en el oriental de los cuales unos 300 se hallaban permanentemente averiados. A diferencia de otros sectores en los que la unificación de productos y tarifas se produjo gradualmente en el taxi se efectuó de una sola vez bajo e! impulso del ayuntamiento de la ciudad, de! cual depende el servicio. Actualmente en todo Berlín hay poco más de 7.000 taxis, de los cuales un 60 % pertenecen a trabajadores autónomos, y el resto son propiedad de empresas, la mayor de las cuales tiene una flota de 250 vehículos.

Gross Berlín

El Gross Berlín surge a partir de 1920 gracias a una gran absorción de municipios vecinos, pero ya antes la habían hecho crecer los emperadores. Contaba con 800.000 habitantes con el advenimiento del imperio en 1870, y 35 años más tarde, en 1.905, tenía ya 2.000.000. El crecimiento económico de Berlín se forjó sobre grandes empresas como Siemens y AEG y actualmente en el tradicional eje del río Spree hay industria mecánica, de la confección, artes gráficas, alimentación y pequeña industria química. Entre los habitantes de la zona occidental de Berlín hay 125.000 turcos (que tienen su mezquita), algunos de los cuales trabajan en la industria del taxi.

Berlín ejerció una indudable fascinación durante el primer tercio del siglo por su vitalidad cultural y urbana. "Berlín, sinfonía de una gran ciudad", de Walter Rutturamm, de 1927, retrata de manera soberbia una jornada berlinesa. En la actualidad, por población y por extensión, Berlín se sitúa entre las diez primeras ciudades de Europa.

Capital bicéfala

Se trata de una ciudad peculiar, ya que los años de división la han hecho crecer bicéfala. Se han duplicado los servicios pero también los centros de interés. Cabe preguntarse, por ejemplo, dónde se encuentra ahora el centro de Berlín. Para los ciudadanos del este el centro se hallaba en la mítica Alexanderplatz, muy diferente de la que inspiró la novela de Doblin y la película de Fassbinder trasplantada también a la televisión. Para los berlineses del oeste el centro era Ku'damm, una avenida de cerca de cuatro kilómetros de longitud, que Bismarck quería que compitiese con los Campos Elíseos de París y llena de tiendas, restaurantes, terrazas, bares, y que se perfila asimismo como centro del Berlín unificado. Los almacenes KaDeWe -con el departamento de alimentación más impresionante de Europa- son punto de referencia de las excelencias de la sociedad opulenta, pero también uno de los símbolos de la ciudad. Tanentzienstrasse comparte los almacenes con Ku'damm, pero en las avenidas Fasanenstrasse y Uhlandstrasse se encuentra la moda, y Parisserstrasse concentra decoración y anticuarios.

El este tiene su equivalente: las avenidas Unter den Linden, Friedrichstrasse y Leipzigerstrasse, grandes calles comerciales, a pesar de la precariedad de muchos establecimientos, y a pesar también de que tiene mucho más interés el viejo barrio medieval de San Nicolás.

Encrucijada de Europa

Berlín aparece como compendio de todo lo bueno y todo lo malo que ha producido Europa, como un museo vivo de la historia: monarquías, imperios, militarismo, las páginas más apasionadas de las luchas sociales y revolucionarias, el totalitarismo nazi, la guerra, el comunismo, la guerra fría y una recobrada libertad que no acaba de resolver los problemas planteados.

El optimismo de la reunificación de 1.990 ha dado paso a importantes dosis de escepticismo y preocupación, especialmente por el aumento del paro, común a todo el territorio de la antigua Alemania Oriental. Pero con la reunificación y la asunción, nuevamente, de la capitalidad, Berlín ha adquirido nuevo protagonismo y la propia Alemania incrementa su poder, su peso dentro de Europa, gracias a la situación estratégica de la capital con respecto a las zonas industriales del país y al este europeo. Algunas grandes empresas como Daimler-Benz han decidido ya implantarse en Berlín pensando precisamente en el mercado oriental.

Como ciudad tiene muchas posibilidades de crecimiento, en parte por el hecho de tener una población muy joven: el 30 % tiene menos de 25 años, lo cual explica, posiblemente, la importancia de las culturas alternativas. De momento, no obstante, la realidad es el aumento de los alquileres y de los precios en el mercado inmobiliario, la saturación de hoteles y las dificultades por conseguir pasaje de avión. Los más optimistas afirman que Berlín puede alcanzar 5.000.000 de habitantes en 10 o 15 años. Por ahora, los dos aeropuertos, Berlín-Tegel y Tempelhof se amplían para poder duplicar el actual tráfico, que ya es de diez millones anuales de pasajeros.

Todavía hay un corte, nada sutil, entre Berlín oeste y Berlín este, a pesar de que van cicatrizando lentamente las heridas de la división, desaparecen de las calles los viejos automóviles Trabant y Lada del este (que también fueron taxi) y las autoridades se apresuran a impulsar las reformas urbanas (nuevo centro alrededor de Postdam Platz), mejorar e! parque de viviendas y procurar que Berlín gane posiciones Internacionales (World Trade Center al sur de Tiergarten, nuevo palacio de congresos, etc.). Proliferan en todas partes las obras urbanas que han contribuido a que el tráfico sea más caótico en Berlín, que al dejar de ser una isla recibe visitantes de todo el país. Tal vez para aligerar el tráfico se ha puesto en marcha una tarifa específica para el taxi que se toma en la calle, más barata que si se pide por teléfono y el vehículo debe ir a la casa del usuario a recogerle.

Obsesión por la historia

Los taxistas de Berlín saben de la obsesión, todavía, de mi/es de visitantes -muchos de ellos alemanes- que se hacen llevar a la Puerta de Brandeburgo, a! Check-Point Charlie (un poso a pie utilizado para el intercambio de personas entre los dos lados) o al Reichstag y naturalmente al muro caído el 9 de diciembre de 1989, del que quedan ya en pie pocos vestigios. Construido en 1961 presidió ¡a división de Berlín a lo largo de casi 30 años, Ahora, el muro ha ingresado ya, como una reliquia del pasado, en el museo de historia de la ciudad de Berlín, que reúne también espeluznantes recuerdos y testimonios sobre los judíos. La división de Berlín cuenta, sin embargo, con su propio museo, el Haus am Checkpoint Charlie, donde pueden admirarse los ingeniosos sistema que utilizó la gente para pasar al oeste, "Hace poco llevé a unos oficiales rusos que no tenían ganas en absoluto de regresar a su país y no creían que el muro lo levantaron porque cada año, entre 1954 y 1961, se escapaban de 100.000 a 150.000 personas", afirma con rotundidad un joven taxista occidental que no esconde Insignias radicales y ecologistas,

Turismo en alza

A pesar de la dureza del clima invernal, a Berlín se le abren muchas posibilidades turísticas de cara al futuro.

Cuenta ya ahora con importantes acontecimientos internacionales como el Festival Internacional de Cinema o Berlinale, el Festival Internacional de Jazz, la Bolsa del Turismo, el Salón Internacional de sonido y vídeo, la Feria Internacional Agrícola y Gastronómica... Actualmente ocupa la sexta plaza mundial en la organización de ferias y congresos.

Contribuyen al atractivo de Berlín una vida cultural muy intensa, destacando especialmente las manifestaciones teatrales y musicales dedicadas a Brecht y Bach, ópera, y un patrimonio rnuseístico impresionante exhibido en el célebre Museo Pergamon o la Nationalgalerie, dentro de la llamada "isla de los museos".

Pero si la cultura atrae, la fama y la tradición de la vida nocturna son proverbiales. Berlín cuenta con numerosos cabarets, locales de jazz, rock y music hall que paradójicamente languidecen durante la temporada turística. La vida nocturna de hoy no es la de los años veinte o treinta, la del famoso Cabaret de! cine, pero pueden encontrarse interesantes locales de músic hall, teatro de cabaret y salas de fiestas donde reina la alegría y la ambigüedad. Los berlineses aman la noche y, sobre todo, los cafés, porque en ellos se encuentra, afirman, el espíritu del viejo Berlín. El café más popular, el kneipen, es un poco de todo, tasca, taberna, café y restaurante. El musik-kneipen ofrece rock o jazz y en otros lugares, como en el Grand Hotel, la música de Bach acompaña tés o cervezas. En la puerta, naturalmente, se podrán encontrar taxis hasta bien avanzada la madrugada, ya que cerca de una tercera parte de los taxis berlineses presta servicio nocturno.