M O N T R E A L

Montreal figura en la primera plaza de! ranking de las ciudades del mundo más agradables para vivir, junio a Melbourne y Seattle. Porque combina sabiamente la generosidad de los paisajes y la cultura y la imaginación latinas con la eficacia norteamericana.

Montreal, Mont Real, Mont Royal: un nombre otorgado a una montaña y a tres formas de explicar esta ciudad, la mayor de lengua francesa después de París, pero que se encuentra a tan sólo 80 km de la frontera del estado de Nueva Cork. Los franceses la ocuparon entre 1535 y 1.760 y Montreal se expansionó a partir de la antigua misión de Ville Marie de 1.642 y del comercio de pieles.

El Gran Montreal con 1.800.000 habitantes (poco más de un millón la ciudad estricta), es la ciudad más importante de la región del Quebec (la Belle Province, como la denominan), aunque la capital política y espiritual es Quebec, a 250 km. Sobre una superficie cercana a los 500 km2 el Gran Montreal está formado por 29 municipios. Pero a efectos del taxi el territorio se divide en tres zonas. El 82 % de los usuarios del taxi vive en la aglomeración central y suele tomar el taxi un promedio de 5 veces a la semana.

Los 4.600 taxis de Montreal pertenecen a diferentes compañías y pueden reconocerse fácilmente.  Cada año efectúan unos 27.000.000 de carreras, equivalentes al transporte de 40.000.000 de pasajeros. Hay 29 compañías diferentes de radio-teléfono, con un tota! de 3.675 taxis, el 80 % del total del parque.

Vocación internacional

Montreal es uno de los principales centros productivos canadienses con industrias químicas, textiles, siderurgia, destilerías, fábricas de muebles, cuero, pero es también sede de servicios bancarios, de empresas mineras, ferroviarias y exportadoras y de organismos internacionales (como IATA o el protocolo para la defensa de la capa de ozono) y apuesta por e! futuro a través de diversos centros de tecnología avanzada, la industria aeroespacial, los transportes, las telecomunicaciones y la biotecnología. Montreal, con un importante puerto, y situada en la zona de confluencia de los lagos canadienses y americanos y los ríos Ottawa y San Lorenzo, se beneficia de las buenas relaciones con el nordeste de los Estados Unidos. Por ello entre sus proyectos de futuro figuran la creación de la "Ciudad Internacional", dedicada a actividades comerciales y de negocios transfronterizos.

Una importante contribución a la vocación internacional de Montreal la realizan los dos aeropuertos: el de Mirabel, a 56 Km. al noroeste, está considerado uno de los más grandes de! mundo, punto de llegada y salida de muchos vuelos intercontinentales. El de Dorval, a 21 Km. al sudoeste de Montreal, está reservado para las líneas con América del Norte. Entre Dorval y el centro de la ciudad los taxis suelen hacer unas 35.000 carreras por mes, unas 420.000 al año.

El taxi se utiliza sobre todo, en Montreal, para viajes relacionados con el trabajo (34 %), la diversión (20 %) y las compras (15 %). Aproximadamente el 50 % de los clientes del taxi son cuadros, profesionales, trabajadores administrativos o de los servicios. "La mujer es muy buena cliente", afirman los taxistas y tienen razón: el 59 % de los usuarios del taxi son mujeres.

El miteur del char

La inmigración llegada de todo el mundo refuerza el aire cosmopolita y diverso de la ciudad. Árabes y alemanes, por ejemplo, editan revistas. Los españoles disponen de un centro cultural y los indios de un programa de radio. Se calcula, pero, que un 60 % de los habitantes de la ciudad tienen el francés como lengua materna, a menudo bajo una forma peculiar de dialecto o modalidad llamada "joval".

La prueba está en la existencia de diarios en lengua francesa (La Presse, Le Devoir, Le Journal de Montreal), radio y televisión. Muchos anglófonos hablan también el francés y se dan numerosas situaciones de bilingüismo puro. Para algunas actividades, como por ejemplo la de taxista, el conocimiento del francés es obligatorio.

Pero algunos palabras influidas por el inglés o evolucionando por su cuenta, pueden sorprender al conocedor de la lengua francesa. En el ámbito de la conducción, del taxi, los montrealenses hablan de "chauffer" o "driver" (pronunciado en francés y conjugado como un verbo). Un agente de policía es un "constable", un taxímetro un "miteur" y el automóvil un "char".

Un taxista de Montreal

Más de la mitad de los taxistas de Montreal son inmigrantes recientes, procediendo sobre todo de Líbano, Irán, Irak y Haití (muy numerosos seguramente por la facilidad de la lengua común, el francés), que han sustituido a italianos, griegos y latinoamericanos, que han ascendido en la escala social. La edad media de los taxistas de Montreal se sitúa alrededor de los 45 años, hay pocas mujeres, apenas un 5 %, una proporción un poco superior a la de Barcelona, y los asalariados son alrededor del 60 %. En genera! son muy amables, supliendo con imaginación el posible desconocimiento de un lugar o de una información.

Algunos taxistas de Montreal, como también algunos conductores de viejos y simpáticos coches de caballos, están provistos oficialmente de la condición de guías turísticos. Se les puede encontrar normalmente en la place d'Armes, en el vieux Montreal y en el lago de los castores en Mont-Royal. Estos taxis investidos de la ciencia del turismo son ideales como anfitriones para la visita al Vieux Montreal que encarna h herencia francesa como las pintorescas casas de la plaza Cartier y sus alrededores, pero adaptada a las exigencias y a la dureza del clima. El Ayuntamiento, de 1.877, el chateau, de Remezay, la iglesia de Notre-Dame-de-Bonsecours, forman parte de este Montreal entrañable. El Montreal que podríamos definir como genuinamente americano se expresa sobre todo en el Centre Vílle, con rascacielos, bancos, edificios de oficinas y negocios, articulados alrededor del boulevard René-Levesque.

Una cara bien lavada

La ciudad actual es fruto de una profunda renovación que se impulsó hacia los años cincuenta y que cerraba un largo período iniciado durante la primera gran guerra durante el cual Montreal destacó por los negocios de contrabando de alcohol y otras actividades poco recomendables y que fueron en aumento durante el período de guerra 1939-45. La exposición universal de 1967 y los juegos Olímpicos de 1.976 sirvieron para lavar definitivamente la cara de Montreal.

La herencia de aquella renovación es muy útil a la ciudad. El Parque Olímpico (con el estadio, las piscinas, la torre olímpica de comunicaciones, etc.) es actualmente una de las principales atracciones de Montreal. La arquitectura es audaz e incorporada definitivamente al paisaje de la ciudad, pero aún no se ha apagado el eco de las discusiones ocasionadas por los gastos generados por los juegos y que recayeron sobre los bolsillos de los montrealenses. Las instalaciones de la expo mundial de 1967, en la isla de Sainte-Helene, por su lado significan el reencuentro de Montreal con el verano después del duro invierno: piscinas, áreas de pic-nic, acuario, teatros, música, festivales de fuegos artificiales...

Dentro de la ya citada renovación urbana, Montreal dispone de un buen sistema de metro, copiado del de París, y de autobús con muy buen funcionamiento y que están interconectados entre sí. También el tren juega un papel importante dentro de la región metropolitana de Montreal. Según una encuesta realizada en i 987 un 50 % de ¡os clientes utiliza cada vez más el taxi como complemento de otro medio de 'transporte, ya sea para ir a la estación del tren, al aeropuerto o a un centro de alquiler de coches.

La pasión de los ciudadanos de Montreal, como la mayoría de canadienses, por los deportes de la naturaleza (marcha, camping, canoa, pesca, esquí, natación y navegación en los lagos), muy especialmente en la época conocida como el verano indio, un período de buen tiempo dentro de un otoño inexorablemente amenazado por el invierno, es aprovechado por los taxistas, ya que significa numerosos desplazamientos a las estaciones de autobús, de ferrocarril y en algunos casos a los aeropuertos.

Muchas ciudades en una

Pero además de la ciudad del comercio articulada alrededor de Sainte Catherine, de la ciudad residencial y de la dudad olímpica. Montreal tiene también la ciudad subterránea que permite desarrollar numerosas actividades comerciales, profesionales y lúdicas sin salir a la calle y sin tener que enfrentarse con los rigores de un clima que puede llegar fácilmente a los quince grados bajo cero en los meses de invierno.

Esta ciudad subterránea empezó fortuitamente, dicen, cuando se sugirió instalar algunos almacenes debajo de la plaza Ville-Marie entonces en construcción. A partir de esta idea nacería una auténtica ciudad subterránea en la cual los principales centros están unidos por pasajes conectados a su vez con estaciones de metro.

El negocio del frío

A pesar del frío a los habitantes de Montreal les gusta "ir de tiendas" y salir de noche. Montreal tiene una cierta vida nocturna con discotecas, cabarets, espectáculos, restaurantes, cafés-teatro, etc. B frío es negocio suplementario para los taxistas de Montreal que, entre sus servicios, ofrecen cargar las baterias a los coches que se han quedado atrapados por las bajas temperaturas,

Montreal, que tiene una intensa vida cultural, concede una gran importancia a los congresos, las convenciones y a los grandes festivales: el Palais des Congres permite reunir hasta 5.800 congresistas y entre sus actividades conocidas intenacionalmente destacan, sobre todo, sus festivales de jazz y de cine.

Una comisión con muchas preocupaciones

Los taxis dependen de la Comisión de Transporte de la Communauté Urbaíne de Mont-réal, si bien es el Ministerio de Transportes del Gobierno de Quebec quien tiene las competencias legales y aprueba las tarifas que se revisan a petición de la industria del sector y sobre las cuales pueden opinar las organizaciones de usuarios y consumidores. Todas las gestiones ordinarias las ejecuta el Bureau del Taxi, que examina a los candidatos a conductores, emite y renueva los permisos de trabajo, etc. De manera especial el servicio de inspecciones es muy riguroso: se realizan inspecciones "sorpresa" en las paradas para determinar el estado del taxi, la validez de los permisos o simplemente si quien conduce el taxi es la persona autorizada. En 1993 se realizaron cerca de cuatro mil inspecciones.

Pero además de la mecánica, también la "otra" seguridad preocupa a las autoridades y por ello se desarrolla el programa "Taxi Secours", que estimula la participación de los taxistas en la prevención de la delincuencia en la calle, como personas que circulan veinticuatro horas por la ciudad, van motorizados y disponen de sistemas de comunicación. En el estricto ámbito de los taxis, las recomendaciones son claras: no enseñar el dinero que llevan encima, no oponer resistencia y estimular el uso de las tarjetas de crédito.

Pero a la Comisión le preocupan también diferentes aspectos de ia imagen de¡ taxi: conciencia a los taxistas de la importancia que el turismo tiene para Montreal, promociona el servido de! taxi entre los ciudadanos, toma medidas anti­discriminatorias, etc.. Para que los cosas funcionen está establecida una Mesa de Cancelación en la que figuran representantes de ios propietarios, lo Liga del Taxi de Montreal, las asociaciones de servicios, lo policía, ia Sociedad de Transportes y el Ministerio de Transportes de la Provincia.

Pero la Comisión es consciente que si bien deben atenderse las reclamaciones de los ciudadanos, el público ha de ser consciente, a su vez, de los problemas de los taxistas, habiendo llegado a la conclusión que en tiempo de crisis económica aumentan las reclamaciones del público y los taxistas tienen más problemas porque pasan más tiempo en la parada, baja globalrnente la clientela, disminuyen las carreras largas y aumenta el estrés. Ponerse en lo pie! de los demás siempre es un estimulante ejercido de humanidad.